9 de mayo de 2008

Pergamino X


Hola,

10, que número más majo. Nunca lo he visto en mis notas (bueno el año pasado en mekanika si), pero dudo que lo vuelva a ver. Pues eso, ya van 10 “pergaminos”, espero seguir teniendo ideas para hacer más, y si puede ser llegar lo menos hasta 2 o 3 más, bueno igual he exagerado un poco. Bueno creo que sí, porque en mi surrealista mente hay mucho y nada sano. En esta historia la idea me la dio Pullo, y recordé un cómic de “Mortadelo” que pasaba algo parecido. A ver si os gusta. La semana que viene más (mejor ya no lo se)

Moler.. . …

Protagonista inesperado

La ciudad estaba desierta, ningún alma en las calles, ningún sonido humano, tan solo el coro de algún alegre pájaro cantando al sol recién nacido. Éste calentaba la ciudad en un nuevo día, una vez más, como tanto le gusta hacer. Entonces apareció por la esquina de la calle nuestro querido personaje, nuestro viejo amigo Augusto, feliz y risueño camino de su trabajo. Al cual siempre acudía con sus mejores galas de felicidad y sonrisas. Le encantaba pasear, por las maravillosas sendas que la ciudad, amablemente le ofrecía para pisar. Augusto era un muchacho crecido en años y entrado en carnes, tenía una inconfundible calva, la cual era su seña de identidad. Llevaba más de 20 años al frente del bar, que heredó de su difunto padre. Desde entonces lo había regentado con gran esfuerzo y buenas cualidades.

-Oye, haber chaval, vale ya no!!!

-Eh!!! ¿A que te refieres y quien eres?

-Pues soy el protagonista de la novela, y te estas columpiando totalmente chaval. No se cuanto tiempo llevarás de narrador, pero lo haces fatal. Como conseguiste este trabajo, seguro que de enchufe. Primero, soleado día, tu puta madre, si hace un frió del carajo, y el grajo vuela bajo. No soy calvo ni gordo, eso lo será tu padre!! Bueno en lo del bar has acertado, pero ni lo heredé de mi padre ni voy a gusto e él. El bar es de mi jefe. Y odio, me oyes, odio venir aquí. Y haber si te queda claro que no me llamo Augusto sino Arturo. Tienes otra oportunidad, así que, no la desaproveches, porque si hay algo que detesto son los narradores sin información veraz de lo que cuentan.

-Eh…… va…vale… entendido. Pero la historia es mía, podré hacer lo que quiera, vamos, eso pienso yo

- Pues, si, la historia es tuya, pero primero tienes que saber algo acerca de los personajes ,para poder contar sus historias . Y desde luego de mí no sabes nada.

- Vale, vale… en fin… Sigo por donde lo he dejado.- Sus palabras me han dejado anonadado, intento salir de mi asombro para seguir relatando esta historia. Ahora sigo un poco más cauteloso por miedo al error, miedo al fracaso.

Augusto (perdón, lo siento, estoy bastante nervioso) Arturo llegó al bar de su jefe, esta un poco alicaído pero dispuesto a trabajar. Esta mañana no hay mucho ajetreo, tan solo algunos trabajadores solitarios en busca de la compañía de una taza de café caliente. Y una familia que a juzgar por sus maletas se prepara para emprender un viaje hacia algún lugar fantástico. El que parece ser el cabeza de familia se levanta con gesto de enfado y me dice:

-Viaje, Viaje… ¡cómo que viaje! A sido mi suegra que nos ha echado de su casa, la muy…

- Ves, si es que no vales para esto. No tienes ninguna información sobre nosotros y dices los primero que se te ocurra. Creo que lo tienes que dejar porque lo que es yo, estoy hasta los huevos. Me marcho, me voy lejos, que estoy harto de ti.- esto último me lo ha dicho Arturo, no se puede que tenga razón la verdad es que, no se nada de ellos. He empezado esta historia sin ni siquiera conocerlos. Todavía no soy lo suficientemente bueno para crear mis propios personajes, por eso he tenido que contratar a éstos, sin saber nada de ellos. Si tuviese fuerza de voluntad, haría que algo me matase pero tengo tanto miedo que no puedo hacerlo. No valgo ni como escritor, esto es deesperante.

Decido salir a pasear, estoy inquieto y decepcionado, pero ante todo, es el mismísimo asombro se había apoderado de mí. Aquí estoy yo, paseando por las calles, esta vez si que están desiertas (lo estoy comprobando con mis propios ojos). Vacía, así se siente la ciudad, ni siquiera se ven pájaros volar, ni las hojas pasear en la senda del viento. Parece que estoy caminando a través de una foto, yo soy lo único en movimiento, todo lo demás esta quieto, inmóvil, impertérrito al paso del tiempo. Estoy triste y no se hacia donde ir, no he comprado billete para ningún destino, tampoco he fijado el rumbo del timón que maneja mis piernas.

Miro indeciso mi brazo derecho, estaba indeciso porque, no recordaba exactamente donde tenía mi reloj. Tengo la extraña costumbre (creo recordar, no muy seguro, que desde los 10 años) de cambiarlo de lado. Las 9:00 de la mañana. Que hora tan fantástica verdad, siempre lo he pensado así, supongo que pensareis que es una gran tontería, que probablemente lo sea, pero bueno, es una de esas “tonterías“que tengo en mi haber.

Tras haber posado mis ojos en aquella reluciente y circular esfera, recordé, otra esfera, esta era mucho mayor. Alzo la vista hacia el cielo, allí esta él, inmóvil, brillante en las alturas, con ese tono anaranjado tan bonito. De pronto sucede algo que me llena de angustia, poco a poco va perdiendo su color anaranjado y se va transformado en un gran disco rojo. Este parece muy perverso y lleno de maldad. No quiero hacer caso de su perversidad y cruzo el paso de cebra con rapidez.

Ante mis ojos, se extiende un camino rojo, recto hacia el infinito, poblado por unas solitarias y silenciosas farolas. Detrás de mí, sólo el borroso recuerdo de algo mal echo, de una mala acción. Decido seguir hacia delante, y hacia allí están marchando mis pies, solitarios e independientes. No les solía prestar la atención que merecían, pero siempre estaban dispuesto y listos para sacarme de cualquier situación. Me detengo al ver un animal, apoyado en el suelo sobre sus patas traseras y delanteras. Me quedo conmocionado al ver esas metálicas patas que están abrazándose con ansia al suelo. No me queda más remedio que fundirme con él, llorarle mis penas y ofrecerle mis lágrimas templadas de un mal día. Creo recordar que en ese momento el tiempo se detuvo inmutable a la vida, para tan solo para darme ánimos, tengo que decir, que es de gran ayuda poder contar con él en estos momentos.

Me levanto, era tiempo de pasar de las penumbras y de las penas que habían alquilado habitación en mi mente y corazón. Con razón de un paso por segundo (o más rápido si cabe) me voy alejando de aquella senda roja. La siguiente es una senda llena de agujeros provocados por los mordiscos de los camiones más gordos. Lejos se quedan los momentos de aquel tal Augusto o Arturo (creo que nadie sabe seguro su nombre) me he dado cuenta que como narrador no valgo, soy nefasto. Pero, asimismo, he descubierto (con gran agrado para mi persona) que puedo ser un gran protagonista, sin darme cuenta he contado una historia triste de llantos y lamentos, pero he sido yo el protagonista de dicha historia. Creo que partir de ahora solo narraré mis propias vivencias, mis historias sin sentido a la gente que quiera escucharme o leerme.

2 comentarios:

Petisa dijo...

Ayer Moler, cuando nos encontramos y te pregunté por nuevas historias... y dijiste que con tiempo... ya habías colgado esta??? Porque esta para mi es nueva! Y está original también!

Muuuuuuás!

PD: me alegré de verte, además te vi muy guapo, pero sssshhhh, esto queda entre nosotros, eh? ;)

Mike dijo...

Vaya nunca pense ke el trabajo del escritor pudiera ser tan duro...

A partir de ahora además de mi admiración tienes mi respeto.

Ciertamente tu coco vale su peso en oro líkido!!

Un saludooo